Conciliación en el trabajo

Paso muy importante para cualquier empresa que quiera realmente hacer algo más que sobrevivir. Tengamos presente que la empresa está formada por una parte muy importante de personas, por lo que si no estamos contentas y satisfechas, la empresa tiene muy poco futuro. Es una cuestión de tiempo.


Una vez que nos planteamos avanzar en este campo y ver que opciones nos da, podemos focalizar nuestro análisis en evaluar que opciones nos presenta la “regulación” actual y que  “derechos y obligaciones” se ven afectados. Por una parte a la empresa,  y por otra a los trabajadores,  y sin más aplicarlos. Bien, cumplimos la regulación, pero,  ¿qué hemos conseguido? ¿va la empresa a producir más? ¿estamos las personas más contentas y mejor? ¿Es nuestra empresa más sostenible? Dejémoslo ahí.


Parémonos a pensar. Nuestra empresa es nuestra empresa, aquí trabajamos, y queremos que produzca más y mejor, que sea más rentable y que estemos todos satisfechos.

 

Bien, si lo que queremos es esto, y lo tenemos claro,  empecemos por plantear a nuestros compañeros nuestro interés por la conciliación, y su importancia, y que tenemos que reflexionar como podemos encajar nuestras expectativas personales con las necesidades y planes y objetivos de la empresa.

 

Una manera,  puede ser separando a todo el personal por grupos de funciones operativas, reflexionando y planteando cada uno dentro de su grupo que tipo de conciliación quiere llevar a cabo y que necesidades personales tiene. En general todos nos conocemos y sabemos cuáles pueden ser las expectativas de los demás, pero mediante este ejercicio formalizado y documentado vamos a ordenar nuestras ideas. El objetivo final es ir solapando y contrastando todas las necesidades personales con las necesidades operativas y tareas de nuestro grupo y finalmente confrontarlas con las necesidades de la empresa en su conjunto a medio y largo plazo.

 

Una vez dado este paso y puesta en marcha la conciliación, es importante ser estrictos en su cumplimiento pero dejando margen para saltársela cuando sea necesario. Hay que tomarse las cosas como lo que realmente son: la posibilidad de poder compaginar la vida personal y la vida laboral y empresarial, pero teniendo en cuenta que intentar llegar a todo es imposible. La conciliación bien hecha es positiva y “suma” en la vida personal y en la vida laboral y de la empresa. Esto es, si los planes que tiene la empresa o tu jefe para ti, es que el año que viene te hagas cargo de unas cuentas comerciales importantes y de que abras mercado en Alemania, evidentemente, el año que viene no es un buen momento para hacer la maratón de NY, y prepararlo con otras 5 carreras por todo el mundo, además de seguir estando con tu familia. Por eso, es importante ser realista y sincero con uno mismo y con las expectativas de la empresa. Otro compañero puede abrir el mercado en Alemania el año que viene, y tu,  lo abrirás en Italia dentro de dos años. Si no, te quedaras a medio camino en los dos ámbitos,  el personal y el laboral. Hay que ponerse objetivos y horarios realistas, y saltárselos, cuando realmente es necesario.

 

¿Ayudas?

 

Una buena agenda compartida con tus compañeros hace milagros: reuniones, tiempos máximo de las reuniones, tareas,…..todo bien organizado te va a permitir disfrutar de la conciliación, y la empresa lo va a notar.

 

Lo contrario: un desastre. No hay coordinación, falta de cumplimiento de tareas, estrés, sensación de falta de recursos en la empresa, descontento de la dirección, con lo que conseguimos justo el efecto contrario, y al final la conciliación es un fracaso, con lo que en unos meses, volveremos todos al estricto  cumplimiento del horario y a la aplicación de los “derechos” y “obligaciones” y “regulación” por ambas partes ¿Y diremos que tenemos una empresa que concilia?

 

Estamos conciliando cuando:

 

-  Aumenta la productividad.

 

-  Mejora la empatía entre compañeros  y el estado de ánimo en general.

 

-  Aumenta la motivación.

 

-  El estrés baja.

 

-  Los objetivos empresariales se consiguen.

 

-  Hay sentimiento de equipo (tú me tapas hoy y yo mañana).

 

-  Ahorro de costes para la empresa (el teletrabajo).

 

-  El talento no se “quema” y se queda en la empresa. Baja la rotación.

 

-  La imagen de la empresa mejora.

Si quieres empezar a familiarizarte con la elaboración de un informe no financiero (EINF) te recomendamos que hagas antes tu evaluación de cumplimiento de objetivos de desarrollo sostenible ODS. Aquí puedes hacer tu propia auditoría de ODS. 

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